Decenas de ciudadanos de confesión musulmana se concentraron frente a distintas instituciones para protestar por el cierre del cementerio musulmán de Griñón, el único operativo en la Comunidad de Madrid durante años.
El Ayuntamiento de Griñón paralizó los enterramientos alegando incumplimientos de la normativa mortuoria y sanitaria, lo que provocó una situación de emergencia para muchas familias que, en pleno duelo, no podían dar sepultura a sus seres queridos conforme al rito islámico.
Durante semanas, varios cuerpos permanecieron en cámaras frigoríficas a la espera de una solución administrativa, una situación que generó una profunda angustia entre las familias afectadas y reabrió el debate sobre la falta de cementerios musulmanes en la región.

