La falta de espacios funerarios para musulmanes en la Comunidad de Madrid ha generado una fuerte preocupación entre la comunidad islámica local, compuesta por más de 309.000 personas. Muchos lamentan que no exista un lugar adecuado donde enterrar a sus seres queridos conforme a sus ritos religiosos, y que familias tengan que pensar en hacerlo lejos de la región. La Razón
Fátima Bourhim, una joven madrileña de 27 años, expresa el sentir común de muchos residentes: “No me veo enterrando a mis padres lejos de aquí”. Esta afirmación forma parte de la denuncia que ha impulsado la plataforma “Por un entierro digno”, que busca garantizar el derecho constitucional a la libertad religiosa y a poder sepultar a los fallecidos en la Comunidad de Madrid según las creencias del Islam. La Razón
El problema se agrava porque el Cementerio Musulmán de Griñón, situado al sur de Madrid y hasta ahora principal lugar de enterramientos conforme al rito islámico, agotó sus espacios disponibles en octubre y cerró nuevos enterramientos en febrero. Desde entonces, las familias musulmanas que desean un entierro tradicional se ven obligadas a buscar opciones fuera de la región. La Razón
Junto a otros afectados, la portavoz de la plataforma, Maysoun Douas, presentó más de 500 quejas formales ante el Defensor del Pueblo, solicitando que se investigue el posible menoscabo de derechos, especialmente los relacionados con la libertad religiosa y el derecho a una sepultura digna cerca de los hogares familiares. La Razón
La reivindicación no es nueva: desde hace años se han mantenido conversaciones con el Ayuntamiento de Madrid para habilitar espacios dentro de cementerios municipales. En julio de 2022, la Asamblea de Madrid aprobó la cesión de una parcela de al menos 10.000 m² en el Cementerio Sur de Carabanchel para atender esta necesidad, aunque hasta la fecha no se ha presupuestado ni ejecutado esa adecuación. La Razón
La plataforma estima que, de habilitarse esos 10.000 m², se podrían ofrecer alrededor de 2.200 enterramientos, una solución parcial a medio plazo pero que aliviaría un drama que lleva décadas sin resolverse para miles de familias musulmanas en Madrid. La Razón

