La comunidad musulmana de Madrid vive una situación crítica tras el cierre del cementerio musulmán de Griñón, el único de la región centro de España disponible para enterramientos conforme a sus ritos religiosos. El camposanto fue clausurado por el Ayuntamiento local el 18 de noviembre de 2014, lo que ha dejado al menos seis cadáveres esperando sepultura, generando indignación y protesta entre las familias afectadas. Servimedia
La Comisión Islámica de España (CIE) ha denunciado que el cierre es “insostenible” y ha señalado que el consistorio de Griñón —al que le fueron cedidas por el Ministerio de Defensa las competencias de gestión— es plenamente responsable de las consecuencias sociales y sanitarias del cierre. En respuesta, el Ayuntamiento impulsó un concurso para adjudicar la gestión del cementerio a empresas funerarias, y mantiene la clausura hasta que éste se resuelva, lo que podría extenderse entre 40 días y tres meses. Servimedia
La CIE ha llevado su queja también al Ministerio de Justicia, reclamando soluciones rápidas y advirtiendo que, de no atender sus demandas, podrían organizar protestas y acciones legales a nivel nacional e internacional. Servimedia
Este cementerio de Griñón era el único disponible para los musulmanes de Madrid, donde residen decenas de miles de personas de esta confesión, que ahora se ven obligados a buscar opciones muy alejadas o costosas para enterrar a sus difuntos según sus tradiciones. Servimedia

