La reapertura del cementerio musulmán de Griñón fue posible gracias a la movilización ciudadana. Más de 7.000 firmas respaldaron una petición impulsada por la comunidad musulmana para exigir una solución urgente que permitiera retomar los enterramientos.
La presión social y mediática llevó a las administraciones a buscar una salida provisional, permitiendo la reapertura parcial del cementerio mientras se estudiaban soluciones definitivas.
Este episodio demostró la capacidad de organización de la comunidad y la importancia del apoyo ciudadano para defender derechos fundamentales.

